La líder socialista francesa Ségolène Royal acusó a los tomates españoles de ser ‘falsos bio’ y ‘incomibles’. Sin embargo, España ha sido durante décadas la referencia internacional en la producción de tomates. El problema radica en que los tomates comerciales han perdido su sabor debido a la búsqueda de colores, tamaños y durabilidades atractivas para el mercado. Por otro lado, existen variedades locales o comarcales, conocidas como ‘heirloom’, que mantienen un equilibrio de sabor y olor. España cuenta con una amplia variedad de estos tomates, como el rosa de Barbastro o el feo de Tudela. A pesar de las inexactitudes y salidas de tono de Royal, es importante reflexionar sobre la situación actual de la industria del tomate en España. En 2022, por primera vez, el tomate marroquí superó al español en ventas. Esto es un aviso de que España debe tomar medidas para mantener su posición como líder en el sector agrícola. La ventaja regulatoria de pertenecer a la UE se está desvaneciendo y es necesario realizar transformaciones agrarias para seguir siendo competitivos. Es hora de decidir si lideramos esos cambios o nos enfrascamos en una guerra internacional que no podemos ganar.
Imagen: Josephine Baran