La probabilidad de superar un récord olímpico depende significativamente de la hora del día en que se intenta. Según el libro Por qué dormimos de Matthew Walker, los ritmos circadianos juegan un papel crucial en el rendimiento deportivo. Los Juegos Olímpicos, símbolo de excelencia y esfuerzo humano, no son ajenos a esta influencia.
Los ritmos circadianos, conocidos como el «gran reloj biológico» del cuerpo, regulan ciclos de sueño y vigilia, así como aspectos fisiológicos y cognitivos del rendimiento. Investigaciones han demostrado que estos ritmos afectan la fuerza muscular, la flexibilidad y otros factores cruciales para el rendimiento deportivo.
Un estudio de la Universidad de Groningen analizó los tiempos de natación en los Juegos Olímpicos de 2004 a 2016, revelando que los mejores tiempos se registraron a las 17:12 h, con un rendimiento mejorado del 0,32% en comparación con las 08:00 h. Aunque este porcentaje puede parecer pequeño, en el contexto de la élite deportiva, puede ser decisivo para ganar medallas.
Las implicaciones prácticas de estos hallazgos son limitadas debido a la complejidad de los eventos deportivos de élite. Sin embargo, subrayan la importancia de factores como la «suerte» en el rendimiento deportivo, recordándonos que la hora de la competición puede ser tan crucial como la preparación y el talento.
Imagen: Jacob Rice