El aguacate, una fruta que hace unas décadas era poco conocida en España, se ha convertido en un símbolo de vida sana y alimentación saludable. Sin embargo, es importante desmitificar su estatus de superalimento. Ningún producto puede cubrir todas las necesidades nutritivas de una persona. Aunque el aguacate es muy saludable, sus nutrientes pueden obtenerse de otros alimentos.
Un mito común es que el aguacate engorda debido a su alto contenido calórico. Si bien es cierto que tiene más calorías que otras frutas, esto se debe a su contenido en grasas saludables, como el ácido oleico. Según la nutricionista Beatriz Robles, estas grasas son beneficiosas y compatibles con dietas de pérdida de peso. Además, el aguacate aporta vitaminas, minerales y proteínas vegetales.
El verdadero problema del aguacate radica en su sostenibilidad. Su producción requiere una gran cantidad de agua, lo que es un desafío en un país como España, donde el agua es cada vez más escasa. La producción de aguacates también ha desplazado a cultivos locales. Importar aguacates tampoco es una solución sostenible debido al impacto medioambiental del transporte.
En resumen, el aguacate puede ser parte de una dieta equilibrada, pero su consumo debe ser moderado para minimizar su impacto ambiental. Reducir la demanda de aguacates importados y optar por alternativas locales puede ser más beneficioso para la salud del planeta.
Imagen: Unsplash/Hitoshi Namura – Freepik/BalashMirzabey – iStock