Un estudio de la Central South University de China ha demostrado que vivir en áreas frondosas cerca de jardines, parques y espacios verdes puede aumentar la densidad ósea y reducir el riesgo de osteoporosis. Esto se debe en parte gracias a unos niveles más bajos de polución del aire. La osteoporosis debilita los huesos, volviéndolos frágiles y propensos a fracturarse. Los investigadores analizaron datos de 391.298 personas y encontraron que aquellos que vivían en zonas más verdes tenían un menor riesgo de osteoporosis. Además, ser físicamente activo también se asoció con un menor riesgo de la enfermedad. Los hallazgos del estudio proporcionan información valiosa sobre el potencial del verde para prevenir la aparición de la osteoporosis.
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