Slack, una de las plataformas más populares para la comunicación empresarial, ha generado preocupación al utilizar los datos de sus clientes, incluyendo mensajes y archivos privados, para entrenar modelos de IA sin pedir permiso explícito. Esta práctica plantea riesgos para la privacidad y el control de la información en servicios en la nube. Aunque Slack afirma tener controles técnicos para evitar el acceso no autorizado, el uso de chats privados y archivos confidenciales plantea preocupaciones de seguridad. Además, la forma en que se solicita la exclusión de los datos, a través de un correo electrónico enviado por un administrador, dificulta el proceso y puede desalentar a las empresas a solicitarlo. Slack argumenta que utiliza estos datos para recomendaciones de canales, emojis y resultados de búsqueda, pero la necesidad de acceder a conversaciones privadas para tales fines genera dudas sobre la transparencia y el uso adecuado de los datos sensibles de los usuarios. Este caso destaca el dilema de privacidad que surge con el crecimiento de la IA y la tentación de las empresas de utilizar datos sensibles y técnicas opacas en sus modelos.