Ozempic y otros agonistas del receptor GLP-1 están demostrando su potencial para perder peso y tratar el hígado graso no alcohólico. Sin embargo, la FDA está monitorizando posibles efectos adversos y la imagen pública de estos medicamentos está empezando a cambiar. A pesar de esto, su innovación y potencial para frenar la epidemia de obesidad hacen que las expectativas sean altas. Estamos presenciando un cambio cualitativo en la sanidad global.
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