Investigadores han desarrollado una prueba de sangre que puede diagnosticar el Alzheimer con una precisión del 90 al 95%. Este avance revolucionario podría transformar el enfoque diagnóstico de la enfermedad, reduciendo la necesidad de pruebas confirmatorias y optimizando el proceso de detección y tratamiento. El biomarcador p-tau217 utilizado en esta prueba ha demostrado ser eficiente en la detección de cambios longitudinales en el Alzheimer, incluso en sus etapas preclínicas. Además, se ha destacado su comparabilidad en precisión con los biomarcadores del líquido cefalorraquídeo y su capacidad para diferenciar a participantes con o sin anomalías visibles en pruebas de imagen como resonancia magnética y tomografía por emisión de positrones. Por otro lado, un estudio liderado por el Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares ha revelado la relación entre el gen APOE4, vinculado al Alzheimer, y un mayor riesgo de desarrollar aterosclerosis subclínica durante la mediana edad. Esta variante genética también está asociada a niveles más altos de colesterol LDL y a una mayor probabilidad de aterosclerosis subclínica. Estos hallazgos abren nuevas posibilidades en el tratamiento y prevención de enfermedades cardiovasculares en personas genéticamente propensas. En resumen, estos avances en el diagnóstico y comprensión del Alzheimer y su relación con la salud cardiovascular ofrecen nuevas esperanzas en la lucha contra estas enfermedades.
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