En Beaverton, Oregón, la situación de Nike es crítica. La empresa ha intentado recuperar su posición en el mercado tras una crisis prolongada. En un movimiento inesperado, Nike ha decidido traer de vuelta a Elliott Hill, un veterano de 60 años, como nuevo presidente y CEO, reemplazando a John Donahoe. Este cambio se considera un intento desesperado por revitalizar la marca.
Los analistas, como Rafael Ojeda, opinan que este giro es un intento de devolver a Nike a sus días de gloria, aunque otros, como María Mina, creen que la recuperación no será inmediata. Nike ha implementado un plan de choque que incluye simplificar su gama de productos y recortar puestos de trabajo, buscando ahorrar hasta 2.000 millones de dólares en tres años.
Sin embargo, los resultados del primer trimestre del año fiscal 2025 han sido decepcionantes, con una caída del 28% en el beneficio neto y un descenso del 10% en ingresos. La reacción del mercado fue inmediata, con una caída del 8% en el valor de sus acciones. Además, la cancelación del día del inversor ha generado preocupación sobre la transparencia de la empresa.
El cambio en la cúpula de Nike refleja la necesidad de un nuevo enfoque. La desconexión con su público y la competencia feroz de marcas más pequeñas y de Adidas, que ha reportado un crecimiento significativo, han puesto a Nike en una posición vulnerable. La falta de innovación y la pérdida de identidad han sido factores clave en su descenso.
Adidas, por su parte, ha sabido adaptarse y crecer, destacando en el mercado con un aumento en sus ventas y beneficios. La competencia se intensifica, y Nike deberá actuar rápidamente para recuperar su posición en el sector deportivo.
Imagen: Business Insider