El debate sobre si subir el salario mínimo interprofesional (SMI) es perjudicial para las empresas es un mito. La teoría de los salarios de eficiencia demuestra que aumentar los salarios está relacionado con una mayor productividad. Esto se debe a que un salario más alto motiva a los trabajadores a ser más eficientes. Sin embargo, aplicar grandes incrementos del SMI puede ser contraproducente. La subida del SMI puede jugar un papel similar a los salarios de eficiencia, ya que aumenta el bienestar de los trabajadores y reduce los costes de supervisión. Sin embargo, el problema surge cuando el incremento del salario mínimo es regulado por el gobierno y no está relacionado con la productividad. En una economía como la española, donde la productividad y los salarios reales han estado estancados, es necesario encontrar un equilibrio entre subir los salarios y aumentar la productividad.
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