La carabela portuguesa (Physalia physalis) es un organismo colonial que, a pesar de su apariencia similar a una medusa, presenta características únicas. Este bicho marino, que puede alcanzar tentáculos de hasta 50 metros, se ha convertido en un tema de preocupación en las costas españolas, especialmente en el Mediterráneo.
Su presencia ha sido reportada en playas de Tamarit y Altafulla, donde se ha prohibido el baño debido a su proliferación. Aunque anteriormente se había visto en la costa cantábrica, su aparición en el Mediterráneo es un fenómeno nuevo, vinculado al cambio climático.
El aumento de la temperatura del océano ha permitido que la carabela portuguesa se expanda a nuevas áreas, lo que representa un riesgo para los bañistas. Su veneno, que paraliza a los peces, también puede causar dolorosas picaduras en los humanos, siendo especialmente peligrosas para niños y personas con problemas cardiovasculares.
En caso de picadura, se recomienda aclarar la zona afectada con agua salada y caliente, y retirar los filamentos con una superficie plana. La situación actual exige precaución y conocimiento sobre cómo actuar ante este organismo marino.