La búsqueda de la felicidad es un tema que ha intrigado al hombre a lo largo de la historia. Aunque no existe una fórmula mágica para encontrarla, un estudio de Harvard sugiere que la jubilación puede ser un momento de máxima felicidad. Según la investigación, la conciencia de llegar al final de la vida puede llevar a una mayor apreciación de cada momento.
El estudio también señala que si la jubilación coincide con la independencia de los hijos, el individuo se libera de una gran carga de responsabilidad, lo que le permite disfrutar de la vida con relativa salud. Esto está respaldado por la teoría del economista David Blachflower, quien sugiere que la felicidad tiene forma de ‘U’, alcanzando su punto más bajo alrededor de los 47 años.
La ‘crisis de los 40’ es un fenómeno común en esta etapa de la vida, caracterizada por altos niveles de estrés y preocupaciones. Los problemas personales y profesionales pueden generar una carga emocional abrumadora, especialmente cuando se suman eventos como la muerte de los padres o un posible divorcio.
A pesar de esto, el estudio de Harvard sugiere que la felicidad puede aumentar a medida que se envejece, alcanzando su punto máximo a partir de los 60 años. La conciencia de la finitud de la vida puede llevar a una mayor apreciación de cada momento y a una liberación de responsabilidades.
En resumen, la felicidad es un concepto subjetivo y personal, pero la investigación sugiere que la jubilación puede ser un momento de máxima felicidad. A medida que se envejece, la conciencia de la finitud de la vida puede llevar a una mayor apreciación de cada momento y a una liberación de responsabilidades. Aunque la ‘crisis de los 40’ puede generar altos niveles de estrés y preocupaciones, la felicidad puede aumentar a medida que se supera esta etapa.
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