Japón está invirtiendo más en su sector de los chips que otros países líderes en tecnología como EEUU, Alemania, Francia y Reino Unido. Aunque no en términos de valor neto, su esfuerzo es mayor en relación a su PIB. El Gobierno japonés tiene como objetivo competir con las principales potencias de la industria de los semiconductores y ya cuenta con compañías japonesas líderes en equipos de litografía.
Además de fortalecer su presencia en la industria de los circuitos integrados, Japón también está apostando por desarrollar una gran cantidad de centros de datos para inteligencia artificial (IA). NVIDIA, por ejemplo, tiene planes de establecer una red de centros de datos especializados en IA en Japón en colaboración con empresas japonesas.
Sin embargo, este plan tiene un alto costo energético y el Gobierno japonés es consciente de ello. Para 2050, Japón necesitará aumentar su capacidad de generación de electricidad entre un 35% y un 50%. Además, también se ha comprometido con la descarbonización de su sistema energético, lo que ha llevado a la aprobación de una ley de inversión en descarbonización por un total de aproximadamente 962.000 millones de dólares.
La estrategia energética de Japón incluye el uso de células fotovoltaicas de última generación con perovskitas, turbinas eólicas flotantes en el mar y energía nuclear. De hecho, muchas de las centrales nucleares que fueron desactivadas después del desastre de Fukushima volverán a operar y se construirán nuevas centrales nucleares equipadas con reactores de cuarta generación. La planta de Kashiwazaki-Kariwa, que cuenta con siete reactores de agua en ebullición, ya ha recibido la aprobación para su funcionamiento.
En resumen, Japón está invirtiendo fuertemente en su sector de los chips y está decidido a competir con las principales potencias de la industria de los semiconductores. Además, está desarrollando una infraestructura de centros de datos para IA y está abordando los desafíos energéticos y medioambientales que esto conlleva. Con su enfoque en la energía nuclear y otras fuentes renovables, Japón busca asegurar su suministro energético y cumplir con sus objetivos de descarbonización.
Imagen: TEPCO