El CERN, la Organización Europea para la Investigación Nuclear, se ha propuesto ser un centro de investigación respetuoso con el medioambiente. Este objetivo no es nuevo, pero los desafíos que plantea en una instalación de tal envergadura son enormes. Los gigantescos detectores de partículas ATLAS y CMS son responsables de la mayor parte de las emisiones contaminantes del CERN.
Los investigadores del CERN, que trabajan en proyectos como el estudio del bosón de Higgs, han diseñado varias estrategias para reducir sus emisiones. Los gases utilizados en los detectores y para la refrigeración son altamente contaminantes, especialmente los refrigerantes sintéticos como los gases fluorados. Por ello, desde 2017, el CERN ha trabajado en reemplazar estos refrigerantes por dióxido de carbono, que contamina mucho menos.
El proyecto ha implicado a varios grupos de trabajo del CERN y a empresas externas. Los equipos instalados en la azotea del detector CMS ya utilizan el nuevo sistema de refrigeración con dióxido de carbono. Los equipos subterráneos comenzarán a ser reemplazados en 2025. Cuando el proyecto concluya, el CERN ahorrará el equivalente a la emisión de 40.000 toneladas de dióxido de carbono al año.
Imagen: CERN