Los Juegos Olímpicos (JJOO) son una vitrina para las ciudades anfitrionas, y París no es la excepción. Sin embargo, el Sena, que debería ser un símbolo de orgullo, se ha convertido en un problema debido a su alta contaminación. A pesar de las inversiones millonarias para limpiar el río, los niveles de contaminación han obligado a posponer competiciones, como la prueba masculina de triatlón.
Las autoridades han intentado asegurar que el Sena esté listo para los JJOO, pero las lluvias recientes han deteriorado la calidad del agua, superando los límites aceptables de bacterias. Esto ha llevado a la cancelación de entrenamientos y ha puesto en duda la realización de otras pruebas acuáticas.
La alcaldesa de París, Anne Hidalgo, incluso se zambulló en el Sena para demostrar su limpieza, pero los análisis revelaron niveles de E.coli por encima de lo permitido. A pesar de las promesas de que el río estaría limpio, la realidad ha demostrado lo contrario, generando preocupación entre los organizadores y los atletas.
El futuro del Sena es crucial no solo para los JJOO, sino también para la calidad de vida de los parisinos. La ciudad ha invertido 1.400 millones de euros en infraestructura para mejorar la salubridad del río, con la esperanza de que en 2025 los ciudadanos puedan disfrutar de sus aguas de manera segura. Sin embargo, la situación actual plantea serias dudas sobre la viabilidad de estas promesas.
Imagen: John Tower (Unsplash)