Los microplásticos están presentes en todas partes, incluyendo el agua que bebemos. Investigadores han descubierto que hervir el agua puede reducir hasta un 90% las partículas de microplásticos. Aunque se necesita más investigación sobre los efectos a largo plazo, esta estrategia simple puede ayudar a limitar la ingesta de microplásticos a través del agua potable. A medida que aumenta la preocupación por los microplásticos, es posible que en el futuro se vuelvan más comunes prácticas como hervir y filtrar el agua antes de consumirla.
Imagen: Noppadon Manadee