El queso es un alimento con gran presencia en la gastronomía mundial. Sin embargo, escoger alternativas apropiadas en medio de tanta oferta y variedad puede resultar complejo. Por eso, es importante saber en qué fijarse para elegir un queso saludable en el supermercado.
En primer lugar, es esencial conocer la definición de queso según el Real Decreto 1113/2006. Este producto puede ser fresco o madurado, sólido o semisólido, y se obtiene de la leche, nata, suero de mantequilla o una mezcla de estos productos. La coagulación se realiza mediante cuajo u otros coagulantes apropiados.
Existen diferentes tipos de quesos según el origen de la leche y el grado de maduración. Podemos encontrar quesos tiernos, semicurados, curados, viejos o añejos, con una maduración mínima de siete días hasta 270 días. También varían según su contenido graso, desde quesos desnatados con menos del 10% de grasa hasta quesos grasos con entre 45 y 60% de materia grasa.
Para identificar un queso saludable, es fundamental observar el nombre del producto. Los mejores quesos se definen propiamente como «queso» y no como «delicia a base de queso» o «producto de queso». Además, es importante analizar la lista de ingredientes. Los quesos más saludables tienen menos ingredientes y aditivos, y no incluyen agua en su composición.
El aporte proteico es otro factor clave. Los quesos deben tener al menos un 12% de proteínas. Los quesos frescos o tiernos suelen tener menos proteínas, pero siguen siendo de calidad. Es recomendable priorizar estos quesos para el consumo diario y consumir porciones más reducidas de quesos con mayor maduración debido a su mayor contenido de sodio y grasas.
Siguiendo estos consejos, es posible reconocer un queso de calidad y saludable en el supermercado, contribuyendo así a una dieta equilibrada y nutritiva.
Imagen: Foto de portada: Jumpstory, foto 1: Jorge Salvador, foto 2: Free Nomad.