Un reciente estudio de la Universidad de Pennsylvania revela que cenar tarde puede provocar un aumento en los niveles de glucosa e insulina, lo que conduce a la diabetes tipo 2. Además, también puede elevar el riesgo de enfermedades cardíacas al alterar los niveles de colesterol. Otros estudios sugieren que cenar tarde y los snacks nocturnos pueden ser nocivos para la salud, afectando la presión arterial y aumentando el riesgo de problemas cerebrovasculares y del corazón. Nutricionistas y expertos recomiendan un buen desayuno, almuerzo y una cena ligera antes de las siete de la tarde para evitar el reflujo ácido, las pesadillas y el mal descanso.
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