En Seattle, durante la Segunda Guerra Mundial, Boeing creó un barrio ficticio llamado Wonderland para camuflar su planta de aviones de posibles ataques enemigos. Este barrio fantasma contaba con calles, casas falsas, árboles artificiales y detalles del suelo, todo diseñado por expertos de Hollywood. Aunque nunca fue atacada, esta estrategia de camuflaje demostró la vulnerabilidad de las infraestructuras de fabricación de aviones en Estados Unidos y la paranoia que se vivía en aquel momento. Después de la guerra, Wonderland fue desmantelada y la planta de Boeing volvió a la normalidad.