La sombra de los despidos masivos y el aumento de la monitorización de la productividad han transformado la realidad laboral en las empresas. Según una encuesta de Visier, se ha creado el fenómeno del «teatro de la productividad», donde los empleados optan por tareas que les hacen parecer más ocupados, dejando de lado lo realmente importante.
Este comportamiento no es exclusivo de los empleados; los jefes también participan en esta farsa. Un estudio de BambooHR revela que el 79% de los empleados en oficinas y el 88% de los teletrabajadores admiten recurrir a estas estrategias. Además, el 37% de los gerentes y el 38% de los directivos también fingen su productividad.
El impacto negativo de este teatro es evidente. Hacer tareas solo para parecer ocupados afecta la productividad real de las empresas. El estudio de Workhuman indica que el 48% de los gerentes reconoce que esta práctica es habitual en sus equipos. El agotamiento laboral y la presión constante para estar disponibles contribuyen a un clima de estrés.
Para combatir esta cultura tóxica, es crucial que los gerentes promuevan un ambiente de confianza. Según Meisha-ann Martin de Workhuman, los líderes deben permitir que los empleados expresen sus luchas sin recurrir a la productividad figurativa. Fomentar la desconexión digital y valorar los descansos puede mejorar la satisfacción y el compromiso de los empleados, lo que a su vez incrementa la productividad real.
En conclusión, el teatro de la productividad es un fenómeno preocupante que afecta tanto a empleados como a jefes. Es fundamental que las empresas trabajen en una cultura laboral más saludable y realista.
Imagen: Unsplash (Arlington Research)