El ajo es un alimento común en diversas culturas, conocido por sus múltiples beneficios y propiedades medicinales. La Fundación Española de Nutrición destaca que el ajo es rico en compuestos bioactivos, especialmente la alicina, que se libera al triturar o cortar el ajo crudo. Este compuesto tiene efectos antimicrobianos, antioxidantes y antiinflamatorios, lo que lo convierte en un aliado para la salud.
Entre los beneficios del ajo, se encuentra su impacto positivo en la salud cardiovascular. Estudios han demostrado que ayuda a reducir la presión arterial y los niveles de colesterol, disminuyendo así el riesgo de enfermedades cardiovasculares. Además, la alicina mejora la circulación sanguínea y tiene efectos vasodilatadores.
El ajo también posee propiedades antimicrobianas y antivirales, siendo útil en la prevención de infecciones menores. Investigaciones indican que el consumo de ajo puede reducir la incidencia y duración de resfriados. Asimismo, se ha sugerido que el ajo tiene propiedades anticancerígenas, ayudando a prevenir ciertos tipos de cáncer, como el de estómago y colon.
A pesar de sus beneficios, el ajo tiene contraindicaciones. El consumo excesivo puede causar molestias gastrointestinales, como gases y diarrea. Además, puede interactuar con medicamentos anticoagulantes, aumentando el riesgo de sangrado. También se han reportado reacciones alérgicas en algunas personas, aunque son raras.
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