Francia ha lanzado un paquete legislativo dirigido a combatir los excesos de la fast fashion, señalando a gigantes como Shein por su impacto medioambiental negativo y prácticas de competencia desleal. Este movimiento busca no solo proteger el ecosistema global y la salud pública, sino también apoyar a las empresas locales de moda sostenible.
Las medidas propuestas incluyen restricciones publicitarias, información obligatoria sobre el impacto medioambiental de las prendas, y un recargo destinado a desincentivar la compra de ropa de baja durabilidad. Estos esfuerzos posicionan a Francia como pionera en la lucha legislativa contra la moda de consumo rápido, con el objetivo de preservar tanto el medio ambiente como la integridad de su mercado interno de moda, alineándose con preocupaciones éticas y de salud pública relacionadas con productos tóxicos en ciertas prendas.
La respuesta de Shein subraya las implicaciones de estas medidas en el poder adquisitivo del consumidor, enfatizando la crisis del coste de vida. Con el apoyo unánime de la cámara baja del parlamento, Francia da un paso significativo hacia la reducción de la huella ambiental de la industria textil, esperando que otras naciones sigan su ejemplo.
Imagen: Dick Thomas Johnson (Flickr)